martes, 7 de julio de 2009

EL ESTADO DEL PATIO


Abres la puerta de casa y todo parece normal, los muebles de segunda mano o con mucha suerte los que compraste nuevos en la tienda de las oportunidades siguen en el mismo sitio, nada parece haber pasado.


El monstruo de tu casa parece seguir vivo y nada te hace pensar lo contrario.


Te sientas en el sofá en el sitio hundido de siempre a descansar, y parece que el tiempo no haya transcurrido, salvo por una mancha en el techo, al lado del cuarto trastero donde crees vislumbrar una gotera proveniente del altillo, donde está la escalera hacia la azotea.


Sabes que debes mirar de nuevo y no dejarla hacer, la humedad nunca te ha sentado bien.


Decides no moverte, ya iras luego, sabes que las inclemencias del tiempo son imprevisibles, pero hoy no había indicios de que fuera a llover, debe ser una bolsa de agua del ultimo chaparrón.


En el cuarto trastero está todo desordenado, por hacer, y entiendes que una cosa lleva a la otra y hoy estas muy cansado, como casi siempre en días laborales y no te apetece ponerte manos a la obra.


En cambio decides bajar al sótano a por una botella de vino, allí en los cimientos de la casa no te gusta estar, es todo muy sombrío y parece que solo estén a gusto las botellas de vino y las viejas herramientas, oxidadas de no hacer nada en tanto tiempo, sabes que están allí y la pereza te vence, pues comprendes que bajar es concienciarse de que algo hay que hacer, y urgentemente.


Esta vez decides hacer una excepción y bajaras, pero cuando llegas a la escalera que da paso al piso inferior, te das cuenta de que ha salido una grieta en medio de ésta y comprendes que es peligroso bajar, no sabes a que puede ser debida, pero mirando a un lado del pasillo ves una botella abierta junto a la ventana que da al patio de fuera, y te alegras de que esté medio llena y así no hacer la expedición arriesgada hacia las entrañas de tu casa.


La debiste dejar ayer ahí, sin darte cuenta, como tantas otras noches de desidia.


Mientras bebes miras hacia fuera y el estado en que se encuentra el patio te deja sin respiración, la cosa ya está pasando de castaño a oscuro y no puedes obviar cual es tu situación.


La dejadez a la que has sometido tu vida está acabando con tu hábitat, el único que tienes para vivir.


La suciedad se mezcla con el kaos del desorden, bolsas de residuos impregnan la charca, donde se pelean miles de insectos por un trozo de basura, incluso entre los de la misma especie.


Las plantas antes tan bonitas ahora se asfixian entre enredaderas, y la moho de las paredes te recuerda a una invasión bacteriana en todo orden, o haces algo o llamaras a una pandemia de virus toxico, enfermedades que por si solas se regeneran y se hacen fuerte ante cualquier tipo de producto de limpieza.


No recuerdas haber provocado tu solo todo este maremagnun, pero con la copa en la mano ya no sabes que pensar, das media vuelta con la impresión de que por enésima vez vas a volver a plantearte un plan de saneamiento individual, y decides volver a sentarte en el sillón para pensar por donde empezar a actuar, pero cuando abres la puerta trasera para entrar a la casa, esta se desploma sin sentido encima tuyo y te aplasta como a una vulgar cucaracha....


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Esta historia puede interpretarse como una parábola de la vida, del estado de nuestro mundo, donde el vino es la televisión y publicidad a la que estamos sometidos y adormecidos para aceptar todo cuanto hacen a nuestras espaldas o mas bien delante de nuestras narices y en cambio no darle la mas mínima importancia, nos hace confiar en que las riendas del mundo las llevan gente responsable que miran por todos nosotros y trabajan por asegurarnos un futuro feliz a todos.


Nada mas lejos de la realidad, pues la gotera del trastero que viene desde la azotea seria algo así como el cambio climático y lo mal que lo estamos haciendo con el medio ambiente.


El cuarto trastero es donde se acumulan todas las buenas intenciones que nunca ponemos en marcha y por eso nos da frío entrar en el, no vayamos a quedarnos helados ante tanta inactividad.


El sótano, o los cimientos de la casa, de nuestro mundo, ya tiene una grieta por donde se desequilibra todas nuestras acciones, haciéndonos ver que siguiendo este camino pronto no solo se derrumbara la puerta, sino toda la casa.


Vuelta al vino, o a la tele y a pasar de todo, que lo arreglen otros.


Pero cuando ves el patio de casa, lugar de relajación y goce, te das cuenta de todo lo que está pasando: guerras entre pueblos hermanos por el territorio, por las energías, por la comida, por el agua, no hay tregua que valga, la única opción que conocemos es la muerte del otro antes que la tuya.


Las plantas están asfixiadas por enredaderas, privandonos del oxigeno básico donde poder respirar sanamente, sin intoxicaciones ni enfermedades nuevas como las que están surgiendo repentinamente, tras años de investigación en laboratorios donde se busca el mayor beneficio al mas bajo coste para darnos donde entretener, donde comer de todo y a todas horas.


Los residuos tóxicos de las nucleares están por todas partes, bajo el subsuelo de los países subdesarrollados, o los que simplemente anhelan mas dinero por ofrecer sus terrenos a convertirse en cementerios de residuos, donde ya sabes que tardaran miles de años en descomponerse y no ser nocivos.


La charca es el mar, vertedero de la industria de nuestro tiempo, sin ningún reparo hacia los peces ni los humanos que las utilizamos.


Si alguna vez pensamos que esto iba a cambiar con la llegada del nuevo presidente de los EEUU, creo que aun debemos esperar mucho tiempo.


Obama apenas esta cambiando nada y está dejando hacer las mismas barbaridades que antes entre pueblos hermanos, o primos o que mas da.


Esta demostrado que nadie puede rendir cuentas a la soberanía de ningún país, y estos hacen lo que les place dentro de sus fronteras y mas allá, con el beneplácito de esta justicia mundial que aun no ha acabado de establecerse, pues la prueba está en como marchan las cosas, las injusticias que vemos a diario y nadie mueve un dedo por erradicarlas.

Este mundo se mueve por la codicia y por lo que de mas dinero y beneficios, y ante esto todo vale, seguirán construyendo indiscriminadamente jodiendo la naturaleza y seguirán acabando con los recursos del planeta para que muchos sigamos con este nivel de vida.

6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Tan agudo como siempre.
Coincido al cien por cien.
Obama ha sido un espejismo.

Saludos.

Belén dijo...

Totalmenet de acuerdo, yo soy de las que prefieren curar las goteras...

Besicos

Anónimo dijo...

Admiro tu capacidad, tu clarividencia, tu facilidad para comunicar, no sé cómo te manejas en el campo de la música, en el de las letras eres un mago.
Y si, todo es un espejismo, aunque yo sigo regando mis plantas y reciclando basura... me llamo Esperanza.
Besos, muchos
(Te juro que esta plantilla la dejo por lo menos una semana :))ais ais ais

mangeles dijo...

Juer...si es que esperais mucho de la vida....

Obama, cambió...que llegó un negro a presidente de los Estados Unidos de América...Y ESO ES UN CAMBIO...COMO LA COPA DE UN PINO...

ya ta...que más quereis...so exigentes...


En mi casa, en Villalba, había un sofá de esos...de los que te hundías al sentarte y el culo te pegaba casi al suelo....¡¡¡cuantas tardes tirada en aquél sofá, y cuantas con el culillo a ras¡¡¡ QUE RECUERDOS....

Besitos campeón.

clariana dijo...

Largo el post, pero muy creativo con la metáfora que has construido, me ha gustado mucho. Lástima que la realidad a que se refiere sea tan cruda, tan difícil y no sepamos hacer nada o muy poco a nivel individual para afrontarla.Petons.

loboestepario dijo...

Muy buena comparación,yo creo que la inactividad no es buena porque crea malos vicios,por eso dicen que la miseria genera miseria.Gracias que las cosas envejecen y se pudren porque eso nos anima a permanecer activos,y es que no solo hay que hacer una obra sino que luego hay que mantenerla.¿Qué pasaría si las cosas duraran para siempre y estuvieran como el primer día?
Pues que seríamos más zánganos y más pasotas de lo que ya somos.También hay que empezar por uno mismo y como decía Emerson:Abandonar puede tener justificación;abandonarse no la tiene jamás.