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jueves 1 de marzo de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES (3)

CAPITULO TERCERO
Tuk; el cocinero

Si ya es difícil ocuparse de que todo el grupo tenga la comida preparada, desde que llegaron las gemelas las cosas se hicieron mas complicadas, y mas aun cuando semanas después otros grupos se fueron incorporando a nosotros para echar del territorio a aquellos seres tan parecidos a nosotros.
Yo sabia que no solo de bulbas se podían alimentar las gemelas, así que tuve que ingeniármelas para sacar leche de donde fuera.
Veloz  y yo nos hicimos inseparables y después de la gran cacería que por fortuna tuvo lugar dos días después de la traición de los rubios del norte, nos dedicamos exclusivamente a buscar animales que o bien estuvieran dando de mamar a sus crías o bien tuvieran leche de sobra, como vacas, ovejas y cabras.
Por suerte habían bulbas por todo la tierra por donde pasábamos, así que, aunque no era suficiente alimento para ellas, al menos no morirían.

El dia que encontramos al rebaño de vacas en la frontera norte con el sur, todos nos alegramos por dos motivos:
Primero, que nos podríamos establecer durante un tiempo seguido hasta que las vacas se fueran.
Y segundo, que las gemelas ya podrían alimentarse como es debido.
Establecernos allí, estuvo bien, pero solo durante un tiempo, luego las cosas empezaron a complicarse.

A mi me llaman Tuk, el cocinero, pero lo que nadie sabe con certeza es cual es el significado de mi nombre.
De pequeño mi gente murió poco a poco por una grave enfermedad que afectaba los pulmones.
De mayor supe porque habían muerto.
Fue por respirar el humo de la montaña de fuego, un dia que seguíamos a unos animales para cazarlos.
A mi me llamaban Tuk, que en nuestro idioma significaba " el que mas aguanta la respiracion ", y sencillamente era porque cuando nos sumergíamos en el río a jugar, yo era el niño que mas tarde salia al exterior.
Por eso aquel dia que subíamos por la montaña de humo, al sentir el fuerte olor a azufre, yo aguanté como nunca la respiracion y bajamos todos la pendiente corriendo como locos.
En pocos dias empezaron los síntomas, tos y mucosidad, picor de ojos y sed infinita.
Primero empezaron a morir los ancianos, luego los niños excepto yo, y por ultimo las mujeres y los hombres del grupo.
Me quedé solo vagando los bosques y pronto aprendía a cazar por mi cuenta y a comer todo tipo de vegetales.
El dia que me encontraron los hombres blancos por fin pude tener una familia de nuevo.

Yo era mas moreno que todos los demás y aunque tardé mucho tiempo en comprender su idioma, enseguida me acoplé al grupo y rápidamente fui designado a preparar las comidas, pues era un excelente cocinero, gracias a mi aportación de hierbas aromáticas y vegetales comestibles.
No tardé en conocer a los otros seres, pues con mi anterior grupo nunca habíamos topado con ellos.
Pululaban por todo el territorio, con la seguridad de quien es dueño de la tierra.
Hombre fuerte, así se llamaba anteriormente el líder de los hombres Caraquemada, no podía soportar que aquellos seres convivieran con nosotros.
Apenas nos atacaban, pero el los odiaba a muerte, y como no podía con ellos a pesar de su gran fortaleza, un dia decidió enfrentarse a ellos, por la noche, cuando estaban todos bailando alrededor de las hogueras.
El grupo de hombres no estaba de acuerdo en atacarlos, pero Hombre fuerte nos convenció a todos de que era necesario.

Fue una noche de luna llena y ellos, los seres tan parecidos a nosotros, estaban en pleno éxtasis, bailando y entonando aquellas letanías que tan nervioso ponía a Hombre fuerte.
Fue un error atacarlos, pues estos seres parece que se comuniquen a través del pensamiento, sobretodo cuando es de noche.
Nos acercamos sigilosamente empuñando palos y piedras, pero aun antes de hacer nuestra aparición, los seres ya parecían estar advertidos del peligro, y con gran maestría nos acorralaron obligandonos a acercarnos a la hoguera y después de quitarnos las armas nos hicieron sentar en el suelo.
Uno de ellos se acercó a nosotros y uno a uno nos fue mirando a la cara, y tras observarnos a todos cogió a Hombre fuerte por el cuello y lo levantó un palmo del suelo.
Estaba claro que aquellos seres no querían hacernos daño, y aunque parecía que quisieran darle un correctivo a Hombre fuerte,  mas bien parecía que les hacíamos gracia y que nuestra incursión nocturna les divertía.
Aquel ser pronunció una palabra y los demás seres gritaron de jubilo y  reanudaron el baile para estupefacción nuestra, que estábamos atemorizados por lo que le pudiera pasar a Hombre fuerte.
Todos y cada uno se aquellos seres cada vez que daban una vuelta a la hoguera ponían las manos en la cara de Hombre fuerte, tiznandosela con una pasta de color blanco, como burlándose de el.
Hombre fuerte estaba furioso, pero tan impotente que solo podía maldecir a aquellos seres.
Cuando el ultimo ser toco la cara de Hombre fuerte, nos abrieron el paso y salimos todos corriendo.
Ellos seguían a lo suyo, como si no hubiéramos estado allí.

Al dia siguiente Hombre fuerte se despertó con la cara quemada, justamente donde los seres le habían puesto las manos,, aquella pasta blanca con la que pintaron su cara, le había quemado lentamente y sin dolor ambos lados de la cara.
Desde aquel dia a Hombre fuerte le llaman Caraquemada, y los pocos que estuvimos aquella noche con el sabemos el porqué.
Después de aquel día nuestro grupo se disolvió, pues nadie quería seguir con Caraquemada, muchos pensaban que nos traería mala suerte, y que aquellos seres lo habían maldito.
Yo no creía que aquello fuera cierto y seguí con el y unos pocos hombres mas también.
Al final, de los que éramos, solo Sombra de noche y yo, estamos con el.
Afortunadamente nuestro peregrinaje fue acertado y ahora somos los que somos, una gran familia.

El dia que los hombres rubios del norte nos traicionaron atacándonos de noche y quitandonos las pieles, Caraquemada estaba mas furioso que nunca.
Supongo que siendo el líder del grupo y el hombre mas fuerte de todos, no podía soportar la idea de que aquellos hombres rubios nos hubieran engañado ofreciéndonos hospitalidad, y que encima en el momento del asalto, el único hombre que ofreció resistencia sin miedo fuera el hijo de Sombra de noche, Piedra rápida.
Yo que lo conozco desde hace tiempo, supongo que lo que mas le dolió fue que un chico fuera mas atrevido que el, eso solo significaba que cada vez se hacia mas mayor y que no tardaria mucho en tener que dejar el cargo de líder a los jóvenes que venían con fuerza, ley de la naturaleza.
Creo que estaba mas furioso por ese detalle que por la pérdida de las pieles o el valor que había demostrado Piedra rápida.

Semi-desnudos, y tiritando de frío, toda la familia que eramos exceptuando a las gemelas y su hermana y el hijo de Sombra de noche, fuimos tal como salió la primera luz de la mañana a buscar algo para protegernos del frío, sabíamos que encontrar caza con buena piel iba a ser muy difícil, así que nos dividimos entre hombres y mujeres para inspeccionar el terreno.
Yo mismo di ordenes a las mujeres para que fueran a buscar unas cortezas de árbol muy peculiares, que permitían la flexibilidad para poder calentarnos mientras encontrábamos algo mejor para cubrirnos.
Primero fueron a llevárselas a los que se quedaron en el campamento con las gemelas y luego vinieron a buscarnos para dárnoslas a nosotros, pero rechazamos las cortezas, pues no habíamos parado de correr de un lugar a otro de la montaña cortando arboles y lianas para fabricar trampas, pues desde lo alto de la montaña no habíamos divisado absolutamente ningún movimiento de animales, pero yo sabia perfectamente que por allí pasaban, por las marcas dejadas en la vegetacion.

Conseguimos cazar algún pájaro y algún roedor y con eso y con la leña que habíamos acumulado pasamos el dia hasta la noche, momento en el cual hicimos otra gran hoguera y cubiertos de cortezas y acurrucados nos pusimos a dormir.
Sombra de noche me despertó y me ordenó silencio, y con señales me dijo que había algún animal cerca de la hoguera.
Así que armados de palos fuimos a mirar.
No dimos ni tres pasos que volvimos a oír ruido, pero esta vez era el sonido de la huida.
Los animales son mas listos que nosotros y poseen un oído y una vista extraordinaria, sobre todo en la oscuridad y en silencio.
Sombra de noche volvió a dormirse pero yo ya no pude hacerlo, y al rato volví a escuchar acercarse a algo.
Aguanté la respiracion y sin hacer ruido me fui acercando hacia donde yo creía que había algo.
Si era capaz de no pisar nada que me delatara, ningún animal se enteraría de que yo avanzaba, pues lo primero que oyen los animales es la respiracion.
Mi sorpresa fue grande cuando lo que vi observando a nuestro grupo agazapado entre unos matorrales, no era un animal, sino uno de aquellos seres que tanto temíamos.

Sin duda era muy raro que uno de aquellos seres deambulara solo de noche, pues todos sabíamos que precisamente de noche es cuando todos se juntan alrededor de las hogueras.
Este debía ser aquel ser del cual hablaba tan bien Veloz, y por lo visto estaba solo, siguiéndonos a propósito o atraído por nuestra gran hoguera.
Quizás había confundido nuestra hoguera con las que hacían ellos, o quizás no, quien podría saberlo.
Era inquietante saber que nos seguía, pero estaba claro que poco podríamos hacer para disuadirlo.
Seguro que el solo podría con todos nosotros si se lo propusiera, pues no eramos muchos hombres.
A mi se me estaba acabando el aire de los pulmones y necesitaba aspirar de nuevo, pero el miedo me tenia prisionero en el mismo sitio, con la mirada fija en el, que no sabia que yo estaba allí.
Intente coger aire lo mas silencioso que pude, pero aquel ser se dio cuenta de inmediato que alguien estaba allí.
Con un giro de cabeza miró hacia donde yo estaba, y aunque estaba bien escondido creo que sabia que era un hombre y no un animal el que le estaba observando, pues sin miedo alguno a ser atacado se marchó despacio dandome la espalda y sin ninguna prisa, como si quisiera que le siguiera.

No sabia bien que hacer, o volver al grupo y avisar de que aquel ser extraño estaba observandonos o seguirle.
No teníamos apenas pieles con  que cubrirnos, solo aquellas cortezas momentáneas, para darnos calor mientras estábamos parados, yo comenzaba a sentir el frescor de la noche, pues había dejado las que llevaba puestas junto a la hoguera para moverme mejor en la noche silenciosa, así que avisar a los demás hombres hubiera sido una estupidez, pues solo hubiéramos conseguido pasar frío, cansarnos y seguro que no hubiéramos dado con el, pues si uno de aquellos seres se lo proponía, desaparecía en segundos.

Opté por seguirle, mas para entrar en calor y por pura curiosidad que otra cosa, pues no se muy bien cual era mi intención ante el, de hecho tenia todas las de perder si quería hacerme algo.
Muy dentro de mi algo me decía que aquel ser solitario no tenia intención de hacerme daño, pues si hubiera querido ya lo hubiera hecho.

Seguí el camino por donde había pasado aquel ser, a oscuras y a tientas entre la vegetación hasta llegar a un claro donde la luz de la luna iluminaba apenas.
Desde allí pude observar con mas atención el entorno y aunque no conseguí  ver a aquel ser si que lo pude oír.
Estaba entonando una monótona letanía, cerca, muy cerca de mi.
Aguanté la respiracion y me acerqué al sitio donde se oía su voz.
Lo vi arrodillado y con el tronco del cuerpo y la cara tocando la tierra, con los brazos estirados hacia delante entonando su melodía sin inmutarse de mi presencia.
No sabia que estaba haciendo y porque se había quedado allí en vez de irse a otro lado, tan cerca de nosotros y tan cerca de muchas de las trampas que habíamos puesto por la tarde cerca del claro, justo donde yo había dicho a los hombres que las pusieran, pues era camino de pasto de animales.
Algo irresistible me obligaba a acercarme a aquel ser, pero el miedo que sentía hacia el también me decía que me fuera o que me acercara a atacarle cobardemente.
Aun tenia suficiente aire para aguantar un poco mas y tomar una determinación.
Quizás lo mejor seria matarle, un corte en el cuello con una piedra afilada seria rápido y limpio, pero no me veía capaz de hacerlo, no parecía agresivo y aun valoraba mi vida como para arriesgarme a hacer tal cosa.
Tampoco nos había hecho nada, o eso creía yo, y aunque siempre eran una amenaza, pues eso es lo que siempre nos decía Caraquemada, no veía motivos suficientes para arriesgarme.
Aquel ser en teoría pacifico seguía allí recitando sus letanías sin inmutarse, y a mi se me estaba acabando el aire, así que decidí no volver a molestarlo ni delatar mi presencia, así que volví por el camino sin hacer ruido y lo mas rápido que pude.

Llegué al campamento sudando a pesar del frío que hacia, y tras beber un poco de agua y serenarme me volví a cubrir con las cortezas y me quedé dormido, rumiando sobre la presencia de aquél ser en nuestro campamento y en mi deber de decirlo al día siguiente a mis compañeros.

lunes 6 de febrero de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES ( 2 )

CAPITULO SEGUNDO:
Olor a jazmín; hija mayor de Veloz

Un hilo de luna hizo su aparición tras las ultimas montañas que días atrás tanto trabajo nos costó cruzar.
Mi madre estaba a punto de dar a luz, y los hombres no aflojaban el ritmo, así que mi madre sufrió mucho hasta llegar al claro donde ahora estamos pasando la noche.
Todos nosotros sabemos que cuando la luna crece, las aguas se revuelven, y también los niños nacen antes, empujados por la fuerza lunar, que todo lo puede.
Quizás sea por eso que los hombres forzaban tanto la marcha.
O quizás fuera por el hambre que teníamos, y el frió que la noche producía, en la estación de las lluvias.

Mi padre nos estaba esperando con el fuego preparado y algo de comer que había conseguido cazar.
A mi padre le llamaban Veloz, y siempre llegaba primero a los sitios, advirtiéndonos de cualquier peligro que nos pudiera amenazar y escogiendo las mejores rutas, pensando siempre en nosotros, los niños, aunque esto solo nos lo decía a nosotros.

Después de cenar mi madre empezó a tener dolores de parto, y las mujeres ayudaron en lo que pudieron, pero lo gritos que daba y las caras de los hombres no auguraban nada bueno.
Mi padre lloraba y yo estaba aterrorizada con la idea de perder a mi madre.
Pasamos toda la noche en vela y con la luz del alba mi madre apenas agonizaba ya, y los hombres hablaban de emprender la marcha, dejando a mi madre a cargo de mi padre, para que se ocupara de ella.
Yo no quise irme con ellos y decidí quedarme con mi padre, hasta el ultimo momento, y así poder despedirme de mi madre, la pobre, que tanto sufría y tanta sangre derramaba.

Mi padre se puso a excavar un agujero en la tierra, debajo del árbol mas grande que había cerca de nosotros, y yo acariciaba los cabellos de mi madre, inerte o por lo menos eso es lo que parecía.
De pronto escuchamos ruidos de pasos detrás de unos arbustos, y allí mirándonos con sorpresa, vimos a uno de esos seres que tanto temíamos y que tanto se parecían a nosotros.
Mi padre vino corriendo con una piedra en la mano a protegerme, y aquel ser en lugar de retroceder, dio unos paso hacia nosotros, mirándonos a los ojos con una mirada tan penetrante,que enseguida comprendimos que nada malo nos iba a hacer, mas bien todo lo contrario.
Alzó a mi madre en alto, con una fuerza extraordinaria y tras ponerle los dedos en el cuello, se la ofreció a mi padre para que la sujetara.

Allí arrodillado con las manos dentro de mi madre, no parecía tan fiero como las historias que contaban los hombres.
A mi aquel ser me gustaba, tenia algo de mágico y de tierno a la vez.

Con una habilidad increíble extrajo de su fardo colgado a la cintura una piedra cortante con la que hizo una abertura en aquel charco de sangre que era la cintura y las piernas de mi madre y sin pensárselo dos veces introdujo las manos en ella, y para sorpresa nuestra vimos como de allí salia una criatura llorando y al momento sacaba otra.
Mi padre no podía apartar la vista de los niños y yo estaba como paralizada con la boca abierta, observando como aquel ser había conseguido extraer a dos hermanos mios vivos de un cuerpo, el de mi madre,que mi padre en breve iba a enterrar minutos atrás.

Tras cortar los cordones umbilicales y dejar a los bebés en el suelo, se quitó una de sus pieles, y tras limpiarles un poco la sangre los envolvió en ellos.
Mi padre aun seguía aguantando de los brazos a mi madre muerta y yo seguía inmóvil, sin poder mover un solo músculo del cuerpo.
El, el ser tan parecido a nosotros le quito de los brazos a mi madre, y tras colocarla con cuidado en el agujero ofreció los bebes a mi padre.
No pude entender que fue lo que le dijo, pero tanto mi padre como yo reaccionamos por fin y fuimos conscientes de lo ocurrido.
Antes de desaparecer por donde había venido, me miro a los ojos y aspiró profundamente por la nariz y pude observar una expresión de paz y tranquilidad, que jamas olvidaré.

Llorando abrimos la piel con los niños dentro y para sorpresa nuestra vimos que eran dos niñas, iguales.
Nos miramos un momento y nos pusimos a reír de alegría, pues nunca habíamos visto nada parecido y no esperábamos tener a ningún bebé en los brazos, ya que mi madre hacia nada que había muerto y pensábamos que lo que llevara dentro también.
Gracias a aquel ser, ahora eramos de nuevo felices, aun habiendo perdido a mi madre, pues sabíamos que tendríamos que ocuparnos de las dos gemelas.

Nos pusimos en marcha, mas despacio de lo normal, pero a buen ritmo, pues sabíamos que tendríamos que llegar con el grupo antes de que las gemelas pidieran comida, nuestra única preocupación en estos momentos.
Ninguna mujer del grupo estaba amamantando así que tendríamos que hablar con Tuk para ver de donde podríamos sacar leche o algo similar para alimentarlas.
Llegamos al mediodía con ellos, estaban preparando venado, para suerte de todos, alguien lo habría cazado horas antes, pues estaba ya descuartizado y Tuk estaba ahumando las partes magras del animal.

Al llegar con ellos la alegría fue infinita, pues nadie esperaba vernos llegar con la piel cargada con dos bebes, idénticos para mas extrañeza de todos.
Enseguida Tuk fue a buscar bulbas de una planta que crecía bajo los arboles, la cual era lechosa y de ella se podía extraer un flujo alimenticio apropiado para las criaturas.
Mi padre y yo nos pasamos el resto de la tarde dándole de beber aquella sustancia blanca a las niñas, hasta que quedaron dormidas profundamente.
Caraquemada, dio ordenes de establecernos unos días en la zona, a pesar del frió que hacia, pues teníamos comida y con los bebes no podíamos recorrer demasiadas distancias, sin pararse cada dos por tres a darles de comer.

Al quinto día de su nacimiento, la luna alumbraba con mas claridad la noche, y tras haberlo preparado todo para la partida del día siguiente, Piedra rápida, hijo de Tuk, nos dio el aviso de que veía a lo lejos una columna de humo.
Eso significaba que había hombres cerca o se estaba celebrando un ritual de los otros seres.
Mi corazón se encogió solo de pensar que podía volver a ver a aquel ser, y mi padre me miró con preocupación, pues sabia que  los hombres no se habían creído la historia verdadera de lo ocurrido con las gemelas.
Ellos pensaban que si el Ser nos había ayudado y ofrecido una piel, era porque querría algo a cambio, y estaban todos en guardia por si aparecía para cobrarse la deuda.

Caraquemada ordenó a Sombra de noche que fuera a investigar, y si mi padre no hubiera tenido al cuidado a sus hijas también habría ido él cien metros por delante.
Con la salida del sol nos dispusimos a conocer a aquellas gentes, pues la necesidad de comida abundante y refugio nos obligaban a ello, llevábamos mas de una estación entera sin relacionarnos con otros hombres, en nuestra penosa travesía en busca de un lugar donde establecernos.

Yo me había criado en las fértiles llanuras del sur, pero la gran sequía nos obligó a abandonar nuestro poblado hacia el norte, en busca de caza y un lugar tranquilo.
No encontrábamos nada de eso en nuestra odisea, y la comida que conseguiamos obtener no era suficiente.
Por eso esta vez decidimos salirnos de la ruta norte y visitar a aquellas gentes, pues parecía que llevaran allí tiempo viviendo, la cual cosa quería decir que a lo mejor nosotros también podríamos vivir por allí cerca.

Nos recibieron con ramas de arboles afiladas y nos rodearon como si nos estuvieran esperando.
Mi primera impresión fue que esas gentes, hombres sin duda, eran mas altos y rubios que nosotros y su poblado apestaba a podrido.
Cuando vieron que nuestras intenciones eran nobles y tras ver a mis dos recientes hermanitas, nos ofrecieron comida y cobijo, por ese día al menos.
Escuché cuando entramos en sus increíbles casas que por allí no rondaban aquellos seres tan parecidos a nosotros, pues eran tierras frías y lluviosas y ellos por allí no podían celebrar sus rituales nocturnos, así que podíamos estar tranquilos.
Me sorprende observar como todos los hombres desconfían de estos seres, mas aun cuando apenas nos atacaban y si lo hacían nadie tomaba daño alguno, simplemente nos robaban, por así decirlo.
Supongo que yo soy joven para entrar en valoraciones materiales, pero por lo visto a los mayores sus pertenencias tenían mas valor que la vida misma.
Pues nadie hablaba tan mal, por ejemplo de los lobos, tigres u otros animales, que cuando nos cruzábamos con ellos nos hacían tal sangría en numero de víctimas mortales, que todos pasábamos días enteros lamentado las perdidas humanas.

La cuestión es que Caraquemada informó de lo sucedido cinco días atrás y aquellas gentes no se lo podían creer, no podían dar crédito a que la amenaza se cerniera sobre ellos.
Mi padre habló con autoridad y dijo que no nos hizo ningún mal e incluso nos ayudó, y todos sin excepción alguna sacaron la misma conclusión: Si ese ser os había ayudado es porque en breve vendría por aquí a quitarnos la comida, las pieles o las herramientas con las que cazaban.
Rápidamente formaron una cuadrilla de seis hombres armados con aquellas ramas afiladas en busca del intruso.

Estuvimos varios días con aquellas gentes, tiempo suficiente para enseñarles un poco de higiene con las pieles y ellos a nosotros la construccion de aquellas fabulosas viviendas, sin necesidad de recurrir a las que nosotros hacíamos, tan vulnerables en días de lluvia y viento.
Llegaron los hombres que salieron a la captura de aquel ser, mi querido ser que salvó la vida de mis hermanas, y para alegría mía no lo encontraron por ninguna parte, ni siquiera sus huellas.
Reemprendimos la marcha despidiendonos de aquella gente, y al segundo día de travesía nos arrepentimos de haber estado allí con ellos.
La misma expedición de seis hombres armados que había salido a cazar a aquel ser, nos obligó a punta de rama afilada y pillándonos desprevenidos en plena noche a darles todas las pieles que llevábamos, incluida la que nos dio el ser para cubrir a las gemelas.
Nuestros hombres se resistieron como pudieron y Piedra rápida lanzó una roca redonda a uno de ellos cuando se nos echaron encima, la cual cosa propició que le hirieran con la rama en una pierna y amenazaran con matarlo si no obedecíamos.
Tal como llegaron en silencio, se fueron sin hacer ruidos, y nos dejaron indefensos ante el frío de la noche y con Piedra rápida sangrando abundantemente.
Lo único que se nos ocurrió fue vendar como pudimos aquella pierna y encender una hoguera lo suficientemente grande para poder pasar la noche.

Acurrucados unos con otros y medio desnudos, pues solo  nos dejaron las ropas de venado que utilizábamos para la estación cálida, lloré desconsoladamente nuestra mala fortuna.
Confiamos es unas gentes que nos traicionaron.
Seguro que aquellos seres no eran ni por asomo, tan malos como nuestros propios congéneres, o eso quería creer yo.

Al día siguiente, casi temblando de frió, todos a excepción mía y de las gemelas y Piedra rápida, salieron con urgencia en busca de algo con lo que combatir el frió.
Los hombres para entrar en calor la noche anterior habían fabricado aquellas ramas afiladas con la intención de conseguir caza de algún tipo, o para vestir o para comer.
Nosotros la caza la conseguiamos poniendo trampas o lanzando piedras, o cuando estábamos cerca del animal degollandolo con nuestras piedras afiladas.
Piedra rápida se lamentaba de no poder ir con ellos, pues sabia que era el mejor tirador del grupo.
A mi me tocó consolarlo durante un buen rato, mientras daba las ultimas bulbas que me quedaban a las niñas.
Tuk y mi padre tendrían que buscar mas por donde fuera, si no el problema iba a ser grande.
Desconsolada, saqué mi bolsita de hojas de jazmín y restregué a las niñas y a mi misma para que el olor nos tranquilizara.
A Piedra rápida también le ofrecí, pero el me dijo que no quería tranquilizarse, sino mas bien lo que quería era venganza, recuperarse y vengarse de la traición.

viernes 3 de febrero de 2012

MI SEGUNDO HIJO YA ESTÁ AQUI!!!

Se llama GUIU y nació el lunes 30 de enero por la mañana, es precioso, es como el sol cuando despunta por encima de las montañas.

Todo fue bien, Guiu está sano y la madre feliz, el parto fue rápido y sin complicaciones, aunque los gritos de la madre se oyeran en la China y mis lágrimas de felicidad inundaran todo el quirófano.

Maia cuando lo vio no se lo podía creer, se reía y decía, ! mira ! ! el bebé ! y aunque al principio se pensaba que era una anécdota o una broma nuestra, ahora, que ya llevamos unos días en casa lo quiere con locura y está contentisima de tener un hermanito.

Nosotros por nuestra parte estamos alucinando de felices que somos.
Sabemos que a partir de ahora vamos a tener mas trabajo, pero ya os digo, vale la pena.

El trabajo es estar por ellos y quererlos con locura, así que es un trabajo que se hace cada día durante 24 horas y no dejamos sitio para el arrepentimiento, pues hemos querido que así sea.
 Que se lleven pocos meses de diferencia, para que puedan jugar entre ellos.

Hemos tenido la suerte que sea Niña y Niño, así podrán aprender el uno del otro las diferencias entre sexos.
 Y aunque suene raro, hemos tenido la suerte de poder estar por ellos todo el tiempo, en estos meses tan importantes para ellos. ( no porque seamos ricos, sino porque nos hemos quedado los dos en paro )


Ahora toca disfrutar y darles muchos mimos, y en ello estamos.

sábado 28 de enero de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES

 CAPITULO PRIMERO
Sombra de noche; mano derecha del lider de los hombres

Los hombres empezamos a unirnos en grupos.
No eramos demasiado numerosos, pero colaborabamos por el bien común.
Las tribus de aquellos seres tan parecidos a nosotros eran por lo general anárquicos, y cada uno de ellos luchaba por su interés individual.
Estaba claro que conquistarían el margen del rio, allí donde las praderas eran abundantes en la caza de animales y en la recolecta de frutos y verduras.
Cualquiera de ellos era superior, tanto física como psiquicamente a cualquiera de los hombres, pero su mayor defecto era que no se unían unos con otros sino era solo para reproducirse o para bailar alrededor de las hogueras.

Esta circunstancia enseguida fue captada por el líder de los hombres, que rápidamente comprendió que seria la única ventaja que tendrían para apoderarse del territorio.
Era bien sabido que entre cuatro o cinco hombres, eran capaces de acabar con uno de aquellos seres, tan parecidos a ellos y a la vez tan lejanos, tanto en sus costumbres como en sus acciones.
Los ataques debían ser programados a la luz del día, cuando todos ellos iban a su libre albedrío.
Por la noche seria un error acercarse a ellos.

Danzaban como poseídos alrededor del fuego, triturando extrañas raíces y bebiendo extrañas aguas, mezcladas con la pasta que obtenían de ellas.
Una vez vio con sus propios ojos a un hombre probar aquellos brebajes.
El pobre enloqueció al instante y acabó su vida revolcandose por el suelo con terribles dolores y gritos de pánico.
Desde aquel día comprendió que aquellos seres estaban hechos de una naturaleza distinta, pues ellos sí toleraban aquellas bebidas e incluso se podría decir que eran vitales para ellos, pues cada noche, justo al oscurecer el día, como si de una llamada silenciosa se tratara, todos volvían de sus quehaceres solitarios para reunirse en torno a la pira de leña, que previamente uno a uno iban abasteciendo de maderas por su cuenta.

También era raro observar como todos, sin excepción alguna, de sus fardos de sus vestiduras, sacaban las herramientas para moler y triturar las raíces, que casualmente habían conseguido por si mismos.
Era como si durante el día cada uno supiera perfectamente lo que tenia que hacer en solitario para luego reunirse y danzar como enloquecidos.
Estaba claro que fuese como fuese, nada de eso tenia importancia para los hombres.
 Estos seres no dudaban en apoderarse de la comida y las pieles que nosotros los hombres tanto trabajo nos costaba conseguir.

No lo hacían siempre, pues cuando podían ellos mismos cazaban y se fabricaban sus pieles, pero a veces el día no acompañaba a alguno de ellos y entonces llevados por el hambre y el frío nos atacaban.
He de decir que ellos raramente mataban a los nuestros, simplemente nos intimidaban y si nos resistiamos usaban la fuerza para conseguir su objetivo, pero nunca o casi nunca nos hacían mas daño que una simples magulladuras.
Sabían perfectamente que eran superiores a nosotros, y por raro que parezca no nos tenían miedo, ni por lo que hacíamos ni por lo que dejáramos de hacer.
Incluso parecía que nos tuvieran estima, como a los demás animales que habitaban el territorio.
Nosotros para ellos eramos simplemente un recurso al que recurrir cuando se sentían amenazados por las inclemencias del tiempo.

No construían hogares ni ocupaban cuevas y dormían donde les llevara la danza de la noche, unos aquí y otros allá, como auténticos desconocidos.
Hablaban poco, y cuando lo hacían era con voces guturales, mas para advertir de un peligro o señalar la zona de la hoguera.
Por supuesto cuando entraba la noche y tomaban aquellas pócimas, sus murmullos se oían a cientos de metros de distancia, como si de una gran oración común se tratara.

Nuestro grupo de hombres se formó sin necesidad de proponérselo, enseguida comprendimos que o nos uníamos o no podríamos hacer frente a la conquista de aquel fertil territorio.
Claro que podríamos haber buscado otro sitio, pero estábamos cansados de andar de aquí para allá durante la época de las sequías, y nuestras necesidades eran establecernos y construir aquellos hogares que utilizaban los habitantes de las lagunas, allí en el norte, donde el barro y los troncos de los arboles eran abundantes.
Gracias a aquella incursión que por error realizamos cuatro estaciones atrás, cuando errábamos buscando comida y calor por las tierras frías del norte de la tierra, y gracias a la colaboración que tuvimos con aquella raza de hombres que habitaba las lagunas, aprendimos o mas bien nos enseñaron a construir aquellos fabulosos hogares.

Nosotros a cambio les enseñamos a curtir las pieles de los animales, pues ellos apestaban a podrido.
Estuvimos a punto de morir todos, mi mujer y mis dos hijos, Cara quemada y sus dos mujeres, Veloz y sus hijas y Tuk, el cocinero, con su mujer sus dos hijos y sus dos hijas.

Vimos humo abajo en la montaña, y no dudamos en acercarnos.
Cara quemada me mandó a inspeccionar, y cuando vi que eran hombres parecidos a nosotros, aunque mas rubios y claros y  altos, decidimos entablar comunicacion.
Por suerte nos entendimos al momento, bien es cierto que cuando nos vieron acercarnos nos amenazaron con ramas de arboles puntiagudas y nos obligaron a tirarnos al suelo amenazándonos.
Cuando comprendieron que eramos inofensivos nos ofrecieron agua y pescado y nosotros respondimos con lo poco que nos quedaba de comida.
Fue una suerte que Tuk ahumara semanas atrás aquel venado que cazamos, y aun nos quedaban unas raciones.

Cuando cayó la noche de aquel día nos invitaron a pasar a sus hogares, para sorpresa nuestra, pues nunca antes habíamos visto cuevas como aquellas.
Como ya he dicho eran construcciones de barro y troncos, algo para nosotros inaudito.
Aquella gente nos dijo que por aquellas tierras no habitaban los otros seres tan parecidos a nosotros, pues eran tierras muy frías y lluviosas.

jueves 26 de enero de 2012

CON UNA NOVELA ME CONFORMO


He de reconocerlo:
Leo poco, ahora leo poco.
He leído mucho durante estos últimos años, pero las circunstancias han cambiado y ahora apenas encuentro el momento para leer.
Y es que leer tiene sus normas, al menos para mi.
Si no estoy cómodo y relajado no puedo leer bien, y lo que es peor, no puedo leer en casa.
No por nada, sencillamente que me acostumbré a leer en los trayectos de casa al trabajo y del trabajo a casa y en los descansos del trabajo y ahora que estoy en paro y con una niña pequeña en casa, pues sencillamente me cuesta mucho.
Igualmente lo intento, pero pierdo el hilo, y leer tiene una norma básica, la constancia, para no perder el hilo del libro.

Me acuerdo de cuando empecé con los libros, primero unas novelas, luego algo de divulgacion, seguí con la auto ayuda, hasta que me desquicie por completo, y empecé a leer a los clásicos, entendiendo que muchos no son tan buenos como dicen.

Al cabo del tiempo empecé a leer libros que me enseñaran cosas, algo nuevo que aprender, hasta que descubrí que me aburría como un caracol en una acera y regresé a las novelas.


Las novelas tienen algo de absurdo, y es que no aprendes nada, simplemente te distraes leyendo.
Me aburre la gente que me dice:
- ¿ Tu lees mucho no ? Entonces debes de saber mucho.
A lo que contesto que cada día se algo menos, que no por mucho leer se aprende demasiado.


Lo único que se aprende, a mi entender leyendo, es que vuela la imaginacion, te vas a ciudades de otros mundos, conoces a personajes que bien podrían ser tus vecinos y te das cuenta que es preferible ir con los buenos que con los malos.
Mas que nada porque estos últimos siempre tienen final atroz....


Yo con una novela me conformo para ser feliz, siempre y cuando sea buena claro.
El problema de los que no leen es que creo yo que nunca han cogido una buena novela.
Pues a mi me pasa que cuando cojo alguna mala se me quitan las ganas de volver a leer.
Es por eso que a veces recurro a los autores que nunca fallan....
No citaré aquí los que a mi me gustan, pues cada uno tiene los suyos, y eso es importante, pues así somos todos diferentes.


Me jode recomendar a un autor y que luego me digan que es una mierda o que tengo el gusto atrofiado.
Así que lo único que recomiendo es que se lea, lo que sea, pero que se lea y que se aprenda a conquistar el mágico universo de la literatura, que es fantástica.


Leer te abre la mente, mas que enseñar algo, te abre alguna puerta del conocimiento que teníamos cerrada en nuestra cabeza y automaticamente te fusionas con el autor, o con el personaje, o con la trama, o con lo que sea, pero hay un momento en la lectura que pierdes la noción del tiempo y solo quieres seguir leyendo...
Hasta molesta cuando te interrumpen, lo cual quiere decir que la lectura es básica para nuestro crecimiento.


Yo con una novela me conformo, al final me cansé de tanta erudición barata y tanto estudio previo a la escritura.
Me cansan los datos y las fechas que los autores ponen para dárselas de sabios y me cansa tanta historia, pues recordemos que la verdadera historia nunca se ha escrito, que la historia que podemos descubrir en los antiguos textos la escribieron los vencedores o mas bien los que quedaron vivos y obligados a escribir lo que los que mandaban querían.


Pensar en que seria de nuestra sociedad si algunos libros hubieran quedado fuera de la hoguera de la inquisición, o de cualquier etapa  autoritaria...... Que no creeríamos en lo que está pasando, sencillamente.
si algunos libros se hubieran escrito con la historia verdadera, renegaríamos de nuestra sociedad, y por eso esos libros no existen, pues los que en cada etapa han gobernado, bien que se han encargado de destruirlos o hacerlos desaparecer....


Por eso con una novela me conformo, ya sea real o ficticia, ya sea de ahora o del futuro, o de un pasado que jamas regresará.
Os animo a todos a leer, lo que queráis.
Dicen que las personas no elegimos los libros, sino que los libros, desde su silencio llaman nuestra atención.
A esos libros son a los que me refiero que tenéis que leer, pues quien sabe que aventuras nos deparan.