
VES AL CAMPO
Ni otoño en la ciudad, ni hojas caidas ni porras en vinagre...
Los colores son espectaculares, del verde intenso y variado de la primavera al calido verano apenas se nota la diferencia, y cuando vas a una montaña parecen todas iguales, magnificas si, pero los colores son muy parecidos,
pero cuando llega el otoño es incleible la variedad de colores, anaranjados intensos, amarillos, blanquecinos, verdes, pero no el verde que viste anteriormente, otros verdes, marrones, incluso rojizos, y lo que antes era
una montaña verde ahora se ha convertido en un puzzle de colores, donde hasta de lejos eres capaz de distinguir las distintas clases de arboles por el color que ha tomado.

A muchos se les han caido las hojas y parecen esqueletos llenos de ramas vacias, pero de una belleza dificil de explicar, pues adoptan el color verde palido, tirando a blanco de su vaciez, a otros se les ha cadacudo ya la hoja, y antes de caer se han tornado anaranjadas o rojizas y flipas solo de ver el contraste,
aquellos otros de mas arriba se han vuelto amarillentos y ya alucinas, pues hay uno aqui y otro alla y te embelesas tanto mirandolos que te dan ganas de ponerte las botas e ir a verlos personalmente para compobar que no es una alucinacion o una pancarta que te han puesto delante.
Los caminos apenas se divisan de tantas hojas que hay por el suelo, y vas caminando chutando y aplastando hojas y la sensacion es de pura belleza muerta, por asi decirlo.
Pero que va, bajo las hojas, humedas algunas por el rocio de la noche o por la pequenya lluvia que ha caido por la noche, estan llenas de vida, babosas, gusanos, insectos rarisimos, hormigas, los caminos rebosan vida, una vida que se mantiene oculta bajo las hojas, perfecto camuflaje para esos animalitos que asi sobreviven el duro invierno que se avecina.
Que decir de los bolets, o setas... Salen por todas partes, de mil tipos distintos y te arrepientes de no conocerlas todas, pues te dan ganas de llevartelas todas directas al plato, a la olla o a la brasa, que estan de muerte, con un huevo

Aun quedan moras en los zarzales, las manzanas chicas se caen todas de golpe, hay nueces si miras bien, bellotas, diente de leon, salvias, mentas, florecillas de mil colores, diminutas y preciosas, bulbas de todo tipo, en fin...
Hay que darse un paseo si se puedce de vez en cuando por el monte para sentirse un poco mas arraigado a la tierra y salir un poco del asqueroso asfalto que nos inunda en las ciudades.
No cuesta tanto, no hace falta ni coger el coche, te vas en tren y seguro que en
Los silencios que se encuentran en los bosques son innigualables, y si se oyen ruidos te aseguro que seran magnificos, propios de la tierra, de los animales pequenyisimos que la pueblan o
del caer de las hojas o el correr del agua en algun riachuelo cercano... acercate y bebe, saborea la yerba, conviertete de nuevo en el animal que eres y goza, goza de todo tu alrededor, no tiene precio.
El viento, el frio, el aire que respiraras no tiene comparacion con el que conoces de las ciudades, toca las cosas que veas, sin hacer danyo a los arboles, sin tirar residuos al suelo, sin ensuciar los pequenyos reductos puros que tiene la montanya, que es de todos y hay que respetarla como si fueran de nuestra familia...
Ves al campo, embriagate de su fragancia, de lo maravilloso de las pequenyas cosas, cosas que parece que no les demos importancia y son vitales para nosotros, camina, anda,sube y baja, sientate, respira, esta todo preparado desde tiempos inmemoriables para que te sientas agusto,
para que te encuentres como en casa, la casa de nuestros antepasados, la gloria del hombre, la naturaleza, que hariamos sin ella, sin esos momentitos que pasas estirado en medio de una pradera mirando el cielo,
las nubes, los pajarillos, vuelvete un hippie por unos dias, y por la noche veras las estrellas, infinitas, sin apenas polucion,

como nunca antes las habias visto, busca las constelaciones, suenya con proyectos, dejate llevar por la imaginacion que nos brinda el marco incomparable que es la montanya, por una vez hazme caso y largate unos dias si puedes al campo y dejate ser como tu eres, no como nos han hecho en la gran ciudad.
Alli el musgo es como aqui el asfalto y las setas serian como los coches, tienes que esquivarlas para no pisarlas, las rocas, las piedras, son semaforos que hay que deternerse para contemplarlas y divisar la panoramica
que te brinda el momento, tu momento, esos momentos que te ayudan a crecer y ser consciente de que hay algo mas despues del trabajo y la fiesta nocturna, la television y el internet,
pues cuando estas en la montanya te olvidas de todas esas nimiedades que nos ofrece la sociedad para estar entretenidos en casa,

alli no hace falta nada de eso, un buen vino, agua natural, verduras de la comarca y ya eres feliz,
una buena conversacion y quedarse horas observando el paisaje es suficiente para vivir y alejarse de lo ajeno que se nos hacen las ciudades, esas masas enormes de hormigon donde reside gran parte de nuestra tristeza acumulada
de anyos sin poder salir y disfrutar de un buen dia de campo.
