domingo, 24 de junio de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES ( 5 )

CAPITULO QUINTO
Piedra Rápida ; hijo de Sombra de noche

Mi padre me contó muchos secretos.
Uno de ellos fue el porqué Caraquemada tiene la cara quemada.
También me explicó las razones de aquel día, y porqué nunca dice a nadie, ni siquiera a la gente de nuestro grupo, porqué le quemaron la cara.
A veces he oído que él cuenta como un día cayó en una hoguera y se quemó, tras una pelea, también cuenta que fue durante una cacería y que un animal le escupió un liquido abrasador, o que por salvar a un niño de las llamas de un incendió tiene la cara así.
La verdad es que nadie sabe porqué.
Excepto mi padre, Tuk, el cocinero y yo, aunque tuk no creo que sepa que yo lo sé.
Mi padre me hizo prometer que nunca se lo diría a nadie.

Fue un día en el que quisieron acabar con aquellos seres tan parecidos a nosotros, por la noche...
! pero a quien se le ocurriría semejante tontería!
Mi padre me dijo que decidió ir a matarlos una noche, porque según Caraquemada, todos iban medio anestesiados bailando y entonando extrañas melodías y así seria mas fácil acabar con ellos, pues parecían mas débiles y ensimismados, abstraídos en sus extrañas costumbres...
! Que estupidez !
O tal vez no , quien sabe si yo no hubiera hecho lo mismo.
Resulta, que días atrás del funesto día de la hoguera, Caraquemada ya había intentado matar a alguno cara a cara, a plena luz del día, aunque fuera por la espalda y a traición, pero cuerpo a cuerpo.
Las varias veces que lo intentó, salió perdiendo y malparado.
Aquellos seres eran terriblemente astutos y fuertes y aunque Caraquemada era el hombre mas fuerte de su grupo, nada pudo hacer ante ellos.

Mi padre me dijo que su obsesión con aquellos seres venia de tiempo atrás, cuando Caraquemada era un adolescente.
Cuenta que un día fueron de cacería juntos, mi padre, Caraquemada y varios jóvenes mas del grupo, para demostrar quien era el mejor cazando, no solo en la forma de hacerlo sino también en la cantidad, cosas de juventud, para fortalecer los rangos dentro del grupo, cosas antiguas, por suerte ahora ya no demostramos nada, pues no tenemos ninguna necesidad, quizás esta sea una de las pocas cosas buenas que Caraquemada ha implantado en el grupo.
Bueno, a lo que íbamos diciendo, Caraquemada se jactaba de que era capaz de matar a muchos animales delante de sus amigos, y así fue; aquel día mató a tantos jabalíes que según mi padre parecía como poseído.
Encontró una manada, los acorraló y mató a tantos que ni todo el grupo hubiéramos sido capaces de comérnoslos en una semana...
Fue entonces cuando aparecieron aquellos seres tan parecidos a nosotros.
Un grito de uno de ellos bastó para que nos quedaramos inmóviles.
 Uno de aquellos seres recogió el cadáver de el mas pequeño de los jabalíes, y lanzando otro grito desgarrador lo alzó por encima de su cabeza y con mucho cuidado se lo acercó a la cara.
Se quedaron aterrorizados los jóvenes del grupo al ver acercarse a aquel ser tan parecido a nosotros con el pequeño jabalí en brazos.
De un solo empujón derribó a Caraquemada y le soltó el jabalí encima.
Otro de aquellos seres vino con otro jabalí en brazos e hizo lo mismo.
La situación se repitió con cada uno de los jabalíes abatidos, habían tantos que cubrieron al pobre Caraquemada, hasta tal punto que los demás jóvenes pensábamos que lo habían matado ahogado.
Cuando el ultimo jabalí fue puesto encima de Caraquemada, una mano certera sacó de la montaña de cadáveres a un Caraquemada ensangrentado, cogido por el cuello, con tanta fuerza que solo se le veían los ojos y los dientes en una mueca de dolor ante tanto rojo que derramaba la sangre de los animales.
 Las palabras que le dijo aquel ser no las entendimos, pero Caraquemada no habló ni una sola palabra hasta llegar a un riachuelo cercano donde se limpió la sangre y regresamos al campamento totalmente con la cabeza agachada y habiendo aprendido una lección, aunque solo la entendimos por gestos.

Mi padre al contarme esto se estaba comprometiendo a ser expulsado del grupo, pues Caraquemada, tal humillación no la hubiera consentido una segunda vez.
Hasta el día en que cometimos la matanza de animales en el claro, no me di cuenta de lo absurdo que era matar por matar a los animales, gracias a Tuk que nos hizo parar y sacarnos de aquella nebulosa.
Recuerdo la cara que puso Caraquemada cuando Tuk nos hizo parar de matar, se quedó mirando a los animales muertos y bajo  y giró la cabeza en señal de reproche.

Según mi padre, aquella aventura con aquellos seres tan parecidos a nosotros le trastocó de tal manera, que no fue capaz de superar aquella humillación pública, y desde entonces, aunque aprendiera la lección, odia a aquellos seres, pues él, siendo el joven mas fuerte y atrevido del grupo, había sido ridiculizado delante de sus compañeros.
Otra anécdota mas me contó con respecto a aquellos seres:
Como no podía derrotar a ninguno de aquellos seres ni imponer su fuerza ante ellos de ninguna de las maneras posibles, pues como sabéis ya lo había intentado varias veces sin resultado alguno, su venganza , tan anhelada para su auto estima, paso de los machos a las hembras.
Es , era y será difícil ver a las hembras de estos seres tan parecidos a nosotros.
Pero a veces, por casualidad topamos ante alguna de ellas, y a decir verdad son increíblemente atractivas, y fuertes, pues son mas grandes que nosotros, o por lo menos mas corpulentas.
El hecho es que Caraquemada ansiaba llevar a cabo su venganza y no se le ocurrió otra cosa que buscar a alguna hembra de aquellos seres para atacarla, y a poder ser matarla y dejar claro que había sido el quien lo había hecho, para ganarse el respeto tan menospreciado que ya tenia ante aquellos seres.

Cuenta mi padre que no dijo nada a nadie de lo que iba a hacer, pero un día decidió ir de caza solo, o eso es lo que decía en el grupo para poder ir en busca de su captura.
Volvía al campamento con las manos vacías o con alguna presa de poca importancia, y eso llamó la atención de mi padre, pues Caraquemada no solía salir en vano de caza.
Por casualidad un día mi padre decidió seguirlo, solo, sin decir nada a los demás compañeros, y no le resultó difícil, puesto que mi padre es Sombra de noche, y cuando quiere es silencioso y rápido como una serpiente.
Ese día,y por casualidad vuelvo a repetir, lo siguió sigilosamente, y justamente ese día pasó lo que pasó:
En un recodo muy frondoso de un acantilado que cortaba el rió en dos partes, cerca de donde estábamos nosotros acampados, vio como Caraquemada se tiraba al suelo.
Mi padre sorprendido se tiró también, pensando que había alguna bestia en las cercanías, pero no era así.
Justo debajo de la cascada de agua que producía el acantilado de roca, había una bella hembra de aquellos seres,  desnuda y dejando que el agua cayera sobre ella.
La visión era magnifica, dice mi padre que nunca mas a visto a hembra tan bella, a excepción, claro está de las nuestras, que aunque no sean tan guapas, son mas adecuadas para nosotros.

Normalmente si los machos de aquellos seres son astutos y listos y parece que posean un sexto sentido para saber cuando alguien se acerca a ellos, las mujeres aun son mas poderosas en ese sentido, de ahí el hecho de que apenas se dejen ver, y quizás cuando lo hacen, saben perfectamente que estamos merodeando por su territorio.
Lo cierto es que no se sabe si fue por el ruido del agua, por la abstracción que en ese momento sentía la hembra, o por cualquier otro motivo, que Caraquemada sin pensárselo dos veces se abalanzó hacia ella  y consiguió derribarla hundiéndola en el agua.
Por unos momentos los dos quedaron sumergidos y mi padre no sabia como reaccionar.
En el momento en que salieron a la superficie del agua Caraquemada le propinó un fuerte golpe en la cabeza de la hembra, la cual empezó a sangrar por un lado y media cara  se le tiñó de rojo.
Aturdida y llevándose las manos a la cabeza, la hembra parecía no salir de su asombro y de pronto las manos de Caraquemada se cerraron en su cuello y la empujó hasta la orilla del rió.
La hembra parecía no resistirse y aun con las manos en la cabeza parecía como si yaciera en el suelo, con los ojos clavados en Caraquemada.
Éste viéndose victorioso, alcanzó una roca que había en el suelo y la alzó en lo alto para golpear a la hembra en la cabeza y así acabar con ella.
Pero de pronto y cuando mi padre estuvo a punto de gritar para que se detuviese, Caraquemada dejó caer la piedra a un lado y se quedó mirando su cara unos segundos, una cara que no le había dejado de mirar desde el primer momento en el que salieron del agua.

Si algo me fastidia de los hombres es que abusen de las mujeres, aunque en este caso bien bien no era una mujer como las nuestras sino mas bien una hembra de unos seres muy parecidos a nosotros, pero aun así  me repugna que el hombre use la fuerza para aprovecharse del cuerpo de alguien mas débil, con lo bonito y fácil que es conseguir la comprensión de una mujer, pues a ellas también les gusta el contacto físico y están dispuestas a hacerlo con quien se lo merece.
El caso es que Caraquemada intentó aprovecharse de la hembra herida, que en ningún momento opuso resistencia y se dejo penetrar por el unos segundos, ante la estupefacción de mi padre, que veía aquello como algo antinatural y horroroso, impropio de alguien de su grupo.
Unos segundos tardó Caraquemada en la cópula, pues con un movimiento rápido la hembra con una sola mano apartó y levantó a Caraquemada en el aire medio metro por encima de ella, aun con la otra mano tapando la herida de la cabeza.
En ese instante la hembra empezó a reírse a carcajadas de Caraquemada, que se le había quedado cara de tonto, y apartando la mano de la cabeza señaló su miembro viril y aun se reía con mas fuerza.
Era tan fuerte la risa de la hembra que a mi padre también se le dibujó una sonrisa en la cara al ver tan bochornoso espectáculo, y cuando parecía que se iba a morir de la risa, la hembra le propinó una bofetada en la cara, tan sonora que acallaron por unos segundos las carcajadas.
Con un movimiento brusco la mujer se levantó girando su cuerpo, aplastando contra la arena al pobre Caraquemada, y tras escupir un salivajo encima del cuerpo de el, desapareció entre la maleza del margen del río.

Cuenta mi padre que ese día cuando volvió al campamento, Caraquemada no habló con nadie y estuvo como ausente todo el resto del día.
Yo, Piedra rápida, desde que sé tantas historias sobre Caraquemada y su conducta con aquellos seres tan parecidos a nosotros, deseo convertirme en el líder de nuestro grupo, pues creo que tal personaje no se merece que el grupo le siga en sus decisiones, pues aunque algunas son dignas de líder, las mas son equivocadas y erróneas, y pueden llevarnos al fracaso grupal.
El problema sigue siendo el mismo, que yo aun soy joven, y aunque soy el mejor cazador del grupo, él sigue siendo el mas fuerte, y aunque le retara para una pelea por el rango superior, seguro que me ganaría y ya no podría volver a disputar el puesto jamás.
Por eso espero el momento adecuado para hacerme con el liderazgo, el momento en que Caraquemada cometa un error total, o quede debilitado por alguna razón de peso, al tomar, por ejemplo una decisión equivocada o algo así...
De momento tendré que seguir preparándome y esperar a recuperarme de la pierna herida, para poder tener opciones en la lucha por el poder del grupo.


jueves, 14 de junio de 2012

UN GOS, UN GAT I UN PEIX

Un gos, un gat i un peix
anaven per carrer
el gos seguia al gat, 
el gat al peix
i el peix a qui?

El peix havia sortit,
del mar feia un moment,
seguia a un ocell
que busca un cuc,
els cucs que busquen pins.

El pi busca la llum,
quan el dia es fa fosc,
veient un rat-penat
buscant insectes 
li va dir:

Coneixes al mussol
senyor de la foscor
pregunta-li si pot
portar-me
una cuca de llum.

I aquesta es la cançò
perque no estiguis sol,
tothom busca la seva
 i segur algù
 ja et busca a tu

sábado, 12 de mayo de 2012

DESEAMOS LO QUE NO MERECEMOS

Ciertamente deseamos lo que no merecemos, pues el deseo es libre y codicioso y nuestra naturaleza es simple como los rayos del sol.
 ¿ Merecemos realmente lo que conseguimos como seres humanos ?
Hay gente que tiene de todo y ha conseguido en la vida lo que muchos deseamos, pero estas cuestiones escapan a lo realmente importante:


Merecemos ser felices si hemos sido buena gente y nuestro comportamiento es optimo para con nosotros y nuestros compañeros de viaje.
Merecemos realizarnos como personas que somos, con un trabajo digno o un hobby a nuestra medida.
No necesitamos mucho mas...
¿ Merecemos ser ricos, no trabajar y estar con muchas posesiones, viajar al fin del mundo y gastar y consumir lo que no está escrito y mucho mas ???
Yo creo que todo esto lo desea cualquier persona, pero desear y merecer no es lo mismo.
Merecemos querer y ser queridos por nuestros propios actos y por nuestras propias y únicas personalidades.

Pero cuando pensamos en desear, deseamos ser estrellas del rock o del cine y tener a todo el mundo bailando a nuestro alrededor, por supuesto obedeciendonos y complaciendonos en todo lo que pidamos.
Muchas frustraciones vienen de aqui, de no saber diferenciar en lo que deseamos y lo que merecemos.
Soñar es gratuito y fantastico, pero no pidamos que se hagan realidad deseos egoistas y que encima hacen daño a terceros o al medio ambiente, por ejemplo.
La vida, aunque a veces no se aprecie, pues va lenta y es confusa en estos quehaceres, nos da lo que merecemos y necesitamos siempre, el problema viene cuando hay que decidir en aceptar o no estas señales y estas oportunidades.

Por poner un ejemplo simplista, imaginaros que eres un tio y deseas a la tia mas guapa del mundo, pues crees que asi seras el tio mas feliz y afortunado del mundo, pero la vida te pone delante tuyo a una chica normalita, callada o habladora, mas gorda o mas delgada, da igual, el estereotipo que nunca hubieras imaginado para ti, pero que en realidad es el que te hará feliz de verdad pues se complementa contigo al 100 por 100, pero como estas cosas no se saben hasta que se prueban, pues a lo mejor dejas pasar la oportunidad de tu vida...
Este es uno de tantos ejemplos diferentes y que abarcan todos los ambitos vitales de cada uno, en los que puedes fracasar si no intentas buscar mas alla de lo que deseas...

Te mereces muchas cosas y no dudes es que si tomas el camino correcto las conseguiras.
Las cosas que deseas se pueden conseguir, aunque te advierto que quizas no sean las que tu necesitas para ser feliz o realizarte.
La codicia nos lleva a desear lo que luego nos destruirá.
La persistencia nos ofrece lo que merecemos, y las ganas de superarse nos ofrece oportunidades justas para todos, simplemente hay que probar lo que se nos pone por delante.



domingo, 15 de abril de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES (4)

 CAPITULO CUARTO
Gota de lluvia; segunda mujer del líder de los hombres

Noté humedad y frío en la cara, y por eso desperté la primera, la increíble mañana de la gran cacería.
Nada mas abrir los ojos le vi allí delante mio, era un cachorro de jabalí, que me había estado lamiendo la cara nada mas salir la primera luz del sol, como si de un indicador de algo fuera, que por cierto lo fue, pues sobresaltada di un grito de espanto y a la vez de victoria, pues aquel regalo en forma de cría de jabalí nos iba a solucionar el problema del desayuno de la mañana.

Todos se levantaron al momento y sin mediar palabra alguna todos empuñaban palos y piedras, dispuestos para la defensa, defensa que se convirtió en ataque, pues el cachorro salió corriendo espantado por el peligro que se avecinaba.
Aun con las cortezas de árbol sobre la ropa que nos habían servido para calentarnos durante la fría noche, todos, a excepción de Olor a jazmín y sus hermanas, salimos en busca del jugoso manjar que nos iba a alimentar aquella dichosa mañana, hasta Piedra rápida con la pierna herida vino detrás nuestro, apoyado en unas ramas que le habíamos cortado para que pudiera empezar a moverse.

El pequeño jabalí corría mas de lo que pensábamos, y en un recodo del camino creímos haberlo perdido, pero nosotros seguimos con la esperanza, que en breve se convirtió en euforia colectiva al ver lo que vimos minutos mas tarde; decenas de animales de todas las especies estaban pastando como si nada en un claro que se abría al final del camino, justo donde Tuk nos dijo que pusiéramos las trampas.
Nuestra primera reacción fue pararnos en seco para observar lo que nuestros ojos veían y no daban crédito.
No solo estaba el pequeño jabalí y toda su familia, sino que también habían con ellos ciervos, conejos, cabras, caballos, unas cuantas ovejas y hasta incluso dos bueyes que parecían mirarnos como si fuéramos inofensivos.

En el mismo instante en que Tuk cayó de rodillas al suelo todos los demás nos volvimos locos y empezamos a correr hacia los animales con los palos que llevábamos y las piedras dispuestos a matar al mayor numero de ejemplares posibles.
Hasta después de la matanza no nos dimos cuenta de un detalle, y es que los animales no hicieron nada para defenderse, ni siquiera salir huyendo, era como si estuvieran allí hipnotizados, dispuestos a sacrificar su vida para darnos su carne y sus pieles.
Fue Tuk quien empezó a gritar para que paráramos de matar indiscriminadamente, pues nosotros estábamos como poseídos cortando cuellos y apaleando a los indefensos animales.
Habíamos matado mas de lo que necesitabamos y si no hubiera sido por el aun hubiéramos seguido matando hasta que nos hubieran fallado las fuerzas.
Manchados de sangre vimos el horrible espectáculo de la matanza, pero enseguida Caraquemada nos puso a trabajar.
Lo primero agrupar a los animales muertos, mientras Tuk ya estaba por la labor de cocinar a un macho de jabalí inmenso, y después de comer empezamos a despellejar a los animales para conseguir sus pieles, pues era prioritario tener pieles limpias para poder seguir nuestro camino y no pasar frío.

Se nos hizo de noche en seguida, pues aunque estábamos exhaustos no podíamos perder tiempo y teníamos que acabar de arreglar las pieles para que se secaran lo antes posible y para disgusto nuestro intentar ahumar toda la carne posible, cosa a primera vista imposible, pues eran tantos los animales abatidos que seria imposible transportarlos con nosotros si nos poníamos en camino.
Hicimos turnos toda la noche delante de la gran hoguera que hicimos para ir ahumando la carne e ir secando las pieles, pero el trabajo era inmenso y al despertar el alba del dia siguiente solo habíamos conseguido ahumar la mitad de los animales y las pieles grandes que nos harían falta a todo el grupo.
Seguimos trabajando durante el resto del dia siguiente pero la presencia de los pajaros carroñeros nos avisaba que tendríamos que salir del claro donde nos encontrábamos antes de lo esperado.

Al amanecer del segundo dia las pieles estaban casi listas y la carne la habíamos almacenado bien cortadas en fardos que nos hicimos de hojas del bosque para su transporte.
A mi me llaman Gota de lluvia, y sencillamente es porque intuyo cuando va a llover, nada mas, y la tarde del segundo dia vi claro que empezaría a llover en cualquier momento.
Nos apresuramos para la partida en busca de algún refugio, pues ya no nos preocupaba el hedor que desprendían los animales muertos y la presencia de pajaros carroñeros, sabíamos que en cuanto cayeran las primeras gotas, el hedor a carne muerta no seria problema para nosotros y no teníamos que preocuparnos por si aparecían animales depredadores.
Pero había que refugiarse de la lluvia, todos sabíamos que podíamos enfermar y podíamos perder todas las provisiones de carne que tanto esfuerzo nos habían costado obtener.

Empezó a llover al caer la noche, por suerte Veloz había venido minutos antes de la oscuridad total diciendonos que podíamos bajar la montaña en la que estábamos, pues había buscado un sitio al amparo de los arboles tupidos cerca de la ladera, donde podríamos refugiarnos, al menos durante la noche.
Salieron los hombres con los fardos y las pieles los primeros, para que no se mojaran y luego las mujeres, los niños y Piedra rápida, con sus muletas y una bolsa llena de piedras para protegernos.

jueves, 1 de marzo de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES (3)

CAPITULO TERCERO
Tuk; el cocinero

Si ya es difícil ocuparse de que todo el grupo tenga la comida preparada, desde que llegaron las gemelas las cosas se hicieron mas complicadas, y mas aun cuando semanas después otros grupos se fueron incorporando a nosotros para echar del territorio a aquellos seres tan parecidos a nosotros.
Yo sabia que no solo de bulbas se podían alimentar las gemelas, así que tuve que ingeniármelas para sacar leche de donde fuera.
Veloz  y yo nos hicimos inseparables y después de la gran cacería que por fortuna tuvo lugar dos días después de la traición de los rubios del norte, nos dedicamos exclusivamente a buscar animales que o bien estuvieran dando de mamar a sus crías o bien tuvieran leche de sobra, como vacas, ovejas y cabras.
Por suerte habían bulbas por todo la tierra por donde pasábamos, así que, aunque no era suficiente alimento para ellas, al menos no morirían.

El dia que encontramos al rebaño de vacas en la frontera norte con el sur, todos nos alegramos por dos motivos:
Primero, que nos podríamos establecer durante un tiempo seguido hasta que las vacas se fueran.
Y segundo, que las gemelas ya podrían alimentarse como es debido.
Establecernos allí, estuvo bien, pero solo durante un tiempo, luego las cosas empezaron a complicarse.

A mi me llaman Tuk, el cocinero, pero lo que nadie sabe con certeza es cual es el significado de mi nombre.
De pequeño mi gente murió poco a poco por una grave enfermedad que afectaba los pulmones.
De mayor supe porque habían muerto.
Fue por respirar el humo de la montaña de fuego, un dia que seguíamos a unos animales para cazarlos.
A mi me llamaban Tuk, que en nuestro idioma significaba " el que mas aguanta la respiracion ", y sencillamente era porque cuando nos sumergíamos en el río a jugar, yo era el niño que mas tarde salia al exterior.
Por eso aquel dia que subíamos por la montaña de humo, al sentir el fuerte olor a azufre, yo aguanté como nunca la respiracion y bajamos todos la pendiente corriendo como locos.
En pocos dias empezaron los síntomas, tos y mucosidad, picor de ojos y sed infinita.
Primero empezaron a morir los ancianos, luego los niños excepto yo, y por ultimo las mujeres y los hombres del grupo.
Me quedé solo vagando los bosques y pronto aprendía a cazar por mi cuenta y a comer todo tipo de vegetales.
El dia que me encontraron los hombres blancos por fin pude tener una familia de nuevo.

Yo era mas moreno que todos los demás y aunque tardé mucho tiempo en comprender su idioma, enseguida me acoplé al grupo y rápidamente fui designado a preparar las comidas, pues era un excelente cocinero, gracias a mi aportación de hierbas aromáticas y vegetales comestibles.
No tardé en conocer a los otros seres, pues con mi anterior grupo nunca habíamos topado con ellos.
Pululaban por todo el territorio, con la seguridad de quien es dueño de la tierra.
Hombre fuerte, así se llamaba anteriormente el líder de los hombres Caraquemada, no podía soportar que aquellos seres convivieran con nosotros.
Apenas nos atacaban, pero el los odiaba a muerte, y como no podía con ellos a pesar de su gran fortaleza, un dia decidió enfrentarse a ellos, por la noche, cuando estaban todos bailando alrededor de las hogueras.
El grupo de hombres no estaba de acuerdo en atacarlos, pero Hombre fuerte nos convenció a todos de que era necesario.

Fue una noche de luna llena y ellos, los seres tan parecidos a nosotros, estaban en pleno éxtasis, bailando y entonando aquellas letanías que tan nervioso ponía a Hombre fuerte.
Fue un error atacarlos, pues estos seres parece que se comuniquen a través del pensamiento, sobretodo cuando es de noche.
Nos acercamos sigilosamente empuñando palos y piedras, pero aun antes de hacer nuestra aparición, los seres ya parecían estar advertidos del peligro, y con gran maestría nos acorralaron obligandonos a acercarnos a la hoguera y después de quitarnos las armas nos hicieron sentar en el suelo.
Uno de ellos se acercó a nosotros y uno a uno nos fue mirando a la cara, y tras observarnos a todos cogió a Hombre fuerte por el cuello y lo levantó un palmo del suelo.
Estaba claro que aquellos seres no querían hacernos daño, y aunque parecía que quisieran darle un correctivo a Hombre fuerte,  mas bien parecía que les hacíamos gracia y que nuestra incursión nocturna les divertía.
Aquel ser pronunció una palabra y los demás seres gritaron de jubilo y  reanudaron el baile para estupefacción nuestra, que estábamos atemorizados por lo que le pudiera pasar a Hombre fuerte.
Todos y cada uno se aquellos seres cada vez que daban una vuelta a la hoguera ponían las manos en la cara de Hombre fuerte, tiznandosela con una pasta de color blanco, como burlándose de el.
Hombre fuerte estaba furioso, pero tan impotente que solo podía maldecir a aquellos seres.
Cuando el ultimo ser toco la cara de Hombre fuerte, nos abrieron el paso y salimos todos corriendo.
Ellos seguían a lo suyo, como si no hubiéramos estado allí.

Al dia siguiente Hombre fuerte se despertó con la cara quemada, justamente donde los seres le habían puesto las manos,, aquella pasta blanca con la que pintaron su cara, le había quemado lentamente y sin dolor ambos lados de la cara.
Desde aquel dia a Hombre fuerte le llaman Caraquemada, y los pocos que estuvimos aquella noche con el sabemos el porqué.
Después de aquel día nuestro grupo se disolvió, pues nadie quería seguir con Caraquemada, muchos pensaban que nos traería mala suerte, y que aquellos seres lo habían maldito.
Yo no creía que aquello fuera cierto y seguí con el y unos pocos hombres mas también.
Al final, de los que éramos, solo Sombra de noche y yo, estamos con el.
Afortunadamente nuestro peregrinaje fue acertado y ahora somos los que somos, una gran familia.

El dia que los hombres rubios del norte nos traicionaron atacándonos de noche y quitandonos las pieles, Caraquemada estaba mas furioso que nunca.
Supongo que siendo el líder del grupo y el hombre mas fuerte de todos, no podía soportar la idea de que aquellos hombres rubios nos hubieran engañado ofreciéndonos hospitalidad, y que encima en el momento del asalto, el único hombre que ofreció resistencia sin miedo fuera el hijo de Sombra de noche, Piedra rápida.
Yo que lo conozco desde hace tiempo, supongo que lo que mas le dolió fue que un chico fuera mas atrevido que el, eso solo significaba que cada vez se hacia mas mayor y que no tardaria mucho en tener que dejar el cargo de líder a los jóvenes que venían con fuerza, ley de la naturaleza.
Creo que estaba mas furioso por ese detalle que por la pérdida de las pieles o el valor que había demostrado Piedra rápida.

Semi-desnudos, y tiritando de frío, toda la familia que eramos exceptuando a las gemelas y su hermana y el hijo de Sombra de noche, fuimos tal como salió la primera luz de la mañana a buscar algo para protegernos del frío, sabíamos que encontrar caza con buena piel iba a ser muy difícil, así que nos dividimos entre hombres y mujeres para inspeccionar el terreno.
Yo mismo di ordenes a las mujeres para que fueran a buscar unas cortezas de árbol muy peculiares, que permitían la flexibilidad para poder calentarnos mientras encontrábamos algo mejor para cubrirnos.
Primero fueron a llevárselas a los que se quedaron en el campamento con las gemelas y luego vinieron a buscarnos para dárnoslas a nosotros, pero rechazamos las cortezas, pues no habíamos parado de correr de un lugar a otro de la montaña cortando arboles y lianas para fabricar trampas, pues desde lo alto de la montaña no habíamos divisado absolutamente ningún movimiento de animales, pero yo sabia perfectamente que por allí pasaban, por las marcas dejadas en la vegetacion.

Conseguimos cazar algún pájaro y algún roedor y con eso y con la leña que habíamos acumulado pasamos el dia hasta la noche, momento en el cual hicimos otra gran hoguera y cubiertos de cortezas y acurrucados nos pusimos a dormir.
Sombra de noche me despertó y me ordenó silencio, y con señales me dijo que había algún animal cerca de la hoguera.
Así que armados de palos fuimos a mirar.
No dimos ni tres pasos que volvimos a oír ruido, pero esta vez era el sonido de la huida.
Los animales son mas listos que nosotros y poseen un oído y una vista extraordinaria, sobre todo en la oscuridad y en silencio.
Sombra de noche volvió a dormirse pero yo ya no pude hacerlo, y al rato volví a escuchar acercarse a algo.
Aguanté la respiracion y sin hacer ruido me fui acercando hacia donde yo creía que había algo.
Si era capaz de no pisar nada que me delatara, ningún animal se enteraría de que yo avanzaba, pues lo primero que oyen los animales es la respiracion.
Mi sorpresa fue grande cuando lo que vi observando a nuestro grupo agazapado entre unos matorrales, no era un animal, sino uno de aquellos seres que tanto temíamos.

Sin duda era muy raro que uno de aquellos seres deambulara solo de noche, pues todos sabíamos que precisamente de noche es cuando todos se juntan alrededor de las hogueras.
Este debía ser aquel ser del cual hablaba tan bien Veloz, y por lo visto estaba solo, siguiéndonos a propósito o atraído por nuestra gran hoguera.
Quizás había confundido nuestra hoguera con las que hacían ellos, o quizás no, quien podría saberlo.
Era inquietante saber que nos seguía, pero estaba claro que poco podríamos hacer para disuadirlo.
Seguro que el solo podría con todos nosotros si se lo propusiera, pues no eramos muchos hombres.
A mi se me estaba acabando el aire de los pulmones y necesitaba aspirar de nuevo, pero el miedo me tenia prisionero en el mismo sitio, con la mirada fija en el, que no sabia que yo estaba allí.
Intente coger aire lo mas silencioso que pude, pero aquel ser se dio cuenta de inmediato que alguien estaba allí.
Con un giro de cabeza miró hacia donde yo estaba, y aunque estaba bien escondido creo que sabia que era un hombre y no un animal el que le estaba observando, pues sin miedo alguno a ser atacado se marchó despacio dandome la espalda y sin ninguna prisa, como si quisiera que le siguiera.

No sabia bien que hacer, o volver al grupo y avisar de que aquel ser extraño estaba observandonos o seguirle.
No teníamos apenas pieles con  que cubrirnos, solo aquellas cortezas momentáneas, para darnos calor mientras estábamos parados, yo comenzaba a sentir el frescor de la noche, pues había dejado las que llevaba puestas junto a la hoguera para moverme mejor en la noche silenciosa, así que avisar a los demás hombres hubiera sido una estupidez, pues solo hubiéramos conseguido pasar frío, cansarnos y seguro que no hubiéramos dado con el, pues si uno de aquellos seres se lo proponía, desaparecía en segundos.

Opté por seguirle, mas para entrar en calor y por pura curiosidad que otra cosa, pues no se muy bien cual era mi intención ante el, de hecho tenia todas las de perder si quería hacerme algo.
Muy dentro de mi algo me decía que aquel ser solitario no tenia intención de hacerme daño, pues si hubiera querido ya lo hubiera hecho.

Seguí el camino por donde había pasado aquel ser, a oscuras y a tientas entre la vegetación hasta llegar a un claro donde la luz de la luna iluminaba apenas.
Desde allí pude observar con mas atención el entorno y aunque no conseguí  ver a aquel ser si que lo pude oír.
Estaba entonando una monótona letanía, cerca, muy cerca de mi.
Aguanté la respiracion y me acerqué al sitio donde se oía su voz.
Lo vi arrodillado y con el tronco del cuerpo y la cara tocando la tierra, con los brazos estirados hacia delante entonando su melodía sin inmutarse de mi presencia.
No sabia que estaba haciendo y porque se había quedado allí en vez de irse a otro lado, tan cerca de nosotros y tan cerca de muchas de las trampas que habíamos puesto por la tarde cerca del claro, justo donde yo había dicho a los hombres que las pusieran, pues era camino de pasto de animales.
Algo irresistible me obligaba a acercarme a aquel ser, pero el miedo que sentía hacia el también me decía que me fuera o que me acercara a atacarle cobardemente.
Aun tenia suficiente aire para aguantar un poco mas y tomar una determinación.
Quizás lo mejor seria matarle, un corte en el cuello con una piedra afilada seria rápido y limpio, pero no me veía capaz de hacerlo, no parecía agresivo y aun valoraba mi vida como para arriesgarme a hacer tal cosa.
Tampoco nos había hecho nada, o eso creía yo, y aunque siempre eran una amenaza, pues eso es lo que siempre nos decía Caraquemada, no veía motivos suficientes para arriesgarme.
Aquel ser en teoría pacifico seguía allí recitando sus letanías sin inmutarse, y a mi se me estaba acabando el aire, así que decidí no volver a molestarlo ni delatar mi presencia, así que volví por el camino sin hacer ruido y lo mas rápido que pude.

Llegué al campamento sudando a pesar del frío que hacia, y tras beber un poco de agua y serenarme me volví a cubrir con las cortezas y me quedé dormido, rumiando sobre la presencia de aquél ser en nuestro campamento y en mi deber de decirlo al día siguiente a mis compañeros.